Día a día

La fuerza del !Si!

Da igual que intentemos que nuestras pequeñas criaturas sean felices, que no haya momentos de berrinche, llantos, gritos, pataletas, etc, pero eso es imposible, ellos necesitan crecer, probar y experimentar con todo, incluso con la paciencia de sus padres, (no os lo toméis por el lado personal, los enanos nos adoran) aunque ello suponga que nuestra cabeza de vueltas y te den ganas de estrujarlos y ponerte unos tapones para no oír nada más.

Cuando llega el momento del, -¡No!-, del – paso de ti y de todo lo que dices y de las rabietas, (que se convierten en las reinas del día aunque te escondas de ellas) llegan entonces los días de angustia en los que solo te preguntas: !!Hasta cuandooo!!! por favooor!!! hasta cuandoo!!!

Cada día cuando te levantas das un achuchón y le plantas un beso a tu pichón, un beso de esos absorbentes, por que te parece la personita mas perfecta del mundo, así tal cual, con su babilla de bibe en el moflete y pelos eléctricos, hasta que ¡BOOM!, ese… – preciosa ponte el abrigo que nos vamos- se convierte en…!TE – HE – DICHO- HACE- UNA- HORA- QUE- TE- PONGAS EL ABRIGOOO!!! con su correspondiente -¡¡¡NO QUIEROOO… GUAAAAA!!!- ¿os suena? pues eso, parece ser que esta etapa es necesaria y saludable para ellos: la famosa «Reafirmación del YO».

Este momento de desconcierto e impotencia de muchos padres, tiene un porqué. Los enanos de la casa se dan cuenta de que pueden decidir y que son personas independientes pero se encuentran muchas veces con que no lo pueden hacer con la libertad que les gustaría, así que aquí es cuando entra en juego esa palabra incómoda, ese «¡NO!», desagradable que te pone de los nervios. ¿Quieres ir al parque? ¡NO!, ¿quieres patatas? ¡NO!, Lávate las manos cariño, ¡NO! Recoge lo que se te ha caído, ¡NO!, ¡NO! ¡NO! ¡NOOOO! con su correspondiente, me tiro al suelo, pataleo, paso de ti etc, etc. Todo absolutamente todo es un ¡NO! ¡es horroroso! Sin embargo no me extraña tampoco, estos días de confinamiento creo que han hecho que yo, haya tenido un retroceso en mi desarrollo evolutivo jajaja. Si, así como lo digo…Pues si no he dicho en una hora 100 veces, no hagas esto, no hagas lo otro, ¡cuidado! no tires el vaso, no vengas hasta que no te vistas, no chupes eso, no grites, ¡no pegues a tu hermana! NO, NO, NO NO!…que palabrita! agotadora la verdad.

Pues mis queridos lectores, gracias a esta maravillosa madre, adivinad cual es el top ten de palabras de Guete. Si, además de papá, mamá, agua, pelota y pis el «NO» ocupa un lugar privilegiado! creo que la usa como sinónimo del sí jajaja es superlisto!!! repite todo lo que oye, mira tu!!!, una eminencia, cuando quiere galletas las señala y mamá le dice – AAyyy mi niño… ¿quieres una galletita?, te mira y te dice NO!, después se la das y se las come con muchas ganas! claro, aunque yo le repita, SIII con una sonrisa, me mira incrédulo!. Pensará…ja-ja llevo todo el día escuchándote decir «NO» y has estado reforzando mi red neuronal y ahora me dices un SI y te crees que te haré caso. Si es que es listo mi enano!!! Mientras mi niño repite el NO, con una sonrisa por todo, su hermana juega a hacer preguntas mientras el responde a todas con un NO, Juli se parte de risa y nosotros también claro, pero en el fondo se esconde la sombra de la «REAFIRMACIOOON del YOOO» esa etapa difícil que él no ha pasado aún pero que llegará, vaya que si llegará, es lo que hay. Si es bueno para él… ale sí sí, que reafirme lo que necesite, aunque yo me hinche a galletas maría del estrés, uno por los hijos hace lo que haga falta.

Después de reflexionar sobre como nos comunicamos con nuestros hijos y escuchar a algunos expertos en disciplina positiva ¿que hacemos en casa para evitar decir no? pues os cuento, primero tratamos de no «fustigarnos» cuando sale un «NO», es normal y a veces necesario. Nos lo permitimos con su posterior reflexión y una sonrisa.

COMO EVITAR EL CONTINUO «¡NO!»

Hace unos días cuando salíamos de casa Juli decidió que no era el momento idóneo para ponerse los zapatos y la situación fue algo así:

-Juli, vamos a ponernos los zapatos porque nos vamos. Juli hija, ponte los zapatos. Los zapatos, llegamos tarde. Mientras tanto ella se distraía jugando con la pelusa, con un pelo, mirando la puerta de cerca hasta ponerse vizca…así es, con cualquier cosa, (ya sabéis, todo es un maravilloso descubrimiento a esta edad) mientras tanto yo, preparando ese sin fin de cosas que prepara una madre para lograr salir de casa y por supuesto como un erizo de los nervios al ver que no llegábamos!! respira respira me repetía.

¿Quieres que te acompañe?¿Si quieres te puedo ayudar? ¿que zapatos quieres ponerte hoy? (aleee Sandalias y llueve seguro…nooo!!!) ¿Hoy llueve, puedes pasar frío (sonrisa y mientras, tu por dentro…esas noo por favor, esas nooo!!) y ahí ya decides tu como padre o madre si puede ir con sandalias y hacerse cargo de sus decisiones asumiendo su responsabilidad con su respectivo – GUAAGG SE ME HAN MOJADO LOS PIES Y TENGO FRIIOO!!! más tu perspicacia de llevar como por arte de magia unos zapatos dentro del bolso con unos calcetines junto con la paciencia preparada, si por el contrario, no se puede porque ese día no te cabe en el bolso la paciencia, ni hay tiempo, ni ganas, pues … -Cariño mira, estos son los zapatos que puedes escoger esas botas preciosas o esas zapatillas calentitas., ¿cuales te gustan mas?

Algo así es lo que hacemos en casa cuando el «no», la pataleta y los llantos amenazan con hacer su aparición, la verdad es que nos funciona. Juli se siente capaz de decidir..nosotros solo la orientamos un poco y ella decide y eso hace que vaya sobre ruedas. Tengo que decir que a mi, me cuesta cambiar del «no» al «¿Que te parece si…»pero cuando lo consigo yo creo que es más efectiva la comunicación y Juli se siente mejor y yo también, además esta situación hace que queme calorías, sudo y mi mente se pone a trabajar al 150% así que me quito tooodo lo que me como extra a lo largo del día, no esta mal no? jajajajaja!

Hugo en cambio tiene una fijacion por el agua y por el jabón…oye que niño mas limpio…le encanta!

Me das el jabón por favor Guete, él ya conoce la dinámica y se lo quita de la boca porque sabe que lo siguiente es: – Hijo el jabón es para lavarse las manos, si sigues comiendo el jabón te lo tengo que quitar, si tienes hambre podemos ir a la cocina a ver si hay galletitas para comer!! -¡No!- (aquí es cuando quemo calorías… pienso, eso es que sí quiere galletas o no?? jajaja que lío) Guete a veces se hace el loco y se gira mientras te mira de reojo riéndose a ver si juegas un poco…pero nuestra seriedad es rotunda (no queremos que le coja gustillo al sabor del jabón) y se volvemos a repetir, normalmente te da el jabón y sale corriendo, otras veces se lo retiramos y se enfada,pero…soldado avisado…. y sin un – «¡No te comas el jabón!»- que bieennn! (aplausos). Poco a poco todo es cuestión de práctica.

Que…porque me gusta esta forma? pues fácil, porque si él le quita a su hermana algo de mala manera, siento que hay concordancia entre lo que digo y hago y puedo decirle tranquilamente que esa no es la mejor forma de hacerlo y de explicarle otras estrategias para lograr lo que quiere. De otra forma si le quito las cosas bruscamente…con que autoridad le digo yo después que así no se hace?

Otra cosa que trabajamos mucho es poner palabras a su sentimientos, explicar las consecuencias después dar una opción – Entiendo que estés enfadad@, pero tenemos que salir en 5 minutos y si no te pones los zapatos llegaremos tarde. Si quieres te puedo AYUDAR. ( y le ayudamos de verdad, a ver si nos dormimos en los laureles y terminamos haciéndole todo el trabajo)

Pues eso, así lo hacemos en casa, normalmente nos funciona, otras no, pero son las menos. Eso si, este año con las uvas pedí paciencia, muuucha paciencia y en ello estoy, practicándola. Unas veces me tiro de los pelos y otras salto de alegría y alucino de ver como entienden y nos comunicamos logrando llegar a buen puerto, eso lo disfruto mucho la verdad, lo de los pelos menos, pero soy adicta a las infusiones relajantes ;). Todo por mis hijos esas hermosas criaturas que te ponen a prueba constantemente y que apretujarías cuando agotan tu paciencia, pero que indudablemente te hacen sentir amor incondicional.

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