Día a día

Al baño solitos, pero acompañados

Cuantas veces hemos escuchado eso de: – Bueno, ya es hora de que vaya al baño y deje el pañal ¿no?- mientras te miran con con esos ojos de (ya estas tardando). Así es, no se porque extraña razón mucha gente cree que sabe perfectamente el momento en el que tus hijos tienen que dejar el pañal, mientras tanto, tu te sientes observado, juzgado y dudas de tu capacidad para decidir cuál es el momento ideal, por lo menos eso me paso a mí.

Tengo que decir que echando la mirada hacia atrás cambiaría muchas cosas, pero bueno todo hace parte del aprendizaje de ser padres.

Cuando mi enana tenia 2 años y medio, la gente comenzó a hacer comentarios sobre cuándo y cómo quitarle el pañal. Fuera donde fuera, todo el mundo tenía algo que decir al respecto. Tengo que decir que la presión social y mi presión propia ganaron la partida, así que ese agosto decidimos quitarle el pañal. Comenzamos poco a poco, llevándola al orinal y en un principio todo parecía que iba bien, pero la cosa empezó a tornarse rara, a ella no le apetecía mucho, quería el pañal y nosotros una vez metidos en el meollo, pues decidimos que había que seguir adelante, compramos libros sobre el pis y la caca, cantamos canciones, le pedíamos que nos acompañara a nosotros para normalizar el momento…pero realmente ella no estaba preparada del todo.

Después de algunas semanas de intentarlo y de limpiar pises, lavar pantalones y ajustar nuestros y sus sentimientos al respecto, fuimos a un taller para que nos orientara un poco alguien experto, mucha gente pensará: ¡vaya tontería! ¡si es solo quitar el pañal y ya! pues sí, hay gente experta y que pueden ayudar mucho en estos momentos.

Para nosotros fue y es un momento de crecimiento y desarrollo en el que queríamos acompañar bien a nuestra niña.

Cosas que aprendimos durante este proceso:

  1. Da igual lo que opine la gente. Lo realmente importante es ver si el niño está preparado tanto física, emocional y psicologicamente para ello. Aquí nos enteramos de que si un niño es capaz de saltar con los dos pies juntos, quizá esté preparado para ir al baño, (pista a nivel físico) parece ser que si consigue saltar, también es capaz de mantener y controlar la salida de la orina. Cuando me enteré pensé: ¡Por Dios! esta información debería saberla todo el mundo, ¡en especial todos los que tienen tanta prisa por que los niños dejen el pañal! (aquí imaginadme saltando y probando a ver que pasaba con mi vejiga y los músculos del esfinter y el suelo pelvico …no me he resistido, tenía que probarlo jejem) Si ademas el enano también se muestra interesado por el tema, te sigue al baño y notas curiosidad por su parte pues también es una señal 😉 .
  2. Es importante que el niño esté dispuesto a ello y fuerte tanto emocionalmente como psicológicamente (aquí era donde necesitaba más tiempo mi enana). Su nuevo hermano y comenzar el cole no ayudaron mucho. Escogimos un momento complicado y ella lo notó.
  3. El niño es el que está descubriendo su cuerpo. Es él mismo quien tiene que marcar el tiempo, nosotros solo podremos observarlo y acompañarlo en lo que necesite. Ofrecer medios, apoyo y herramientas para que consiga su objetivo, que no es otro que crecer, lo que supone: 1. sentir a nivel físico cuando tiene pis. 2. Tomar una decisión. 3. Parar y dejar lo que esta haciendo. 4. Ir al baño y actuar en consecuencia. ¿Difícil verdad?. Por eso nos necesitan sin juicios, ni gritos, ni tiempos. Ellos ensayan y se equivocan, como cuando están aprendiendo a montar bici y allí estamos nosotros para alentar y apoyar… y correr por la fregona además de enseñarles donde está su ropa de cambio.
  4. Nuestro estado emocional influye directamente en su éxito o fracaso. Con esto quiero decir que si se está tranquilo en el proceso, si se da tiempo, si se respetan sus necesidades, el niño se sentirá más seguro y el proceso se dará con menos sobresaltos. (tengo que reconocer que fuí una cagaprisas) 🙁 y que además, los baños de los sitios me dan mucho asco y cada vez que entrabamos a alguno el ¡NO TOQUES! ¡NO COJAS! ¡CUIDADO! no ayudó para nada en el proceso. Pues normal, el mensaje que yo estaba mandando era básicamente de PELIGRO, así que cada vez que entrabamos a un baño público, la inseguridad se apoderaba de la enana y se bloqueaba y no quería hacer pis ni caca ni nada ¡upss!. Hasta que me di cuenta de esto, tuvimos varias crisis en los baños de fuera y al final esto influyó también negativamente en casa. Así que obviamente entrar a los baños sin dramatizar, con naturalidad y cuidado creedme que ayuda.
  5. Es muy importante que este momento no coincida con otros acontecimientos complicados para ellos como por ejemplo con nacimiento de un hermanito, comienzo del cole, muerte cercana o retirada de bibe o chupete, etc… mejor en un momento de tranquilidad y sin muchos cambios a los que tenga que adaptarse.
  6. Ser conscientes como padres, que quien decide quitar el pañal es el niño, es él quien desea crecer en ese sentido, y nosotros le apoyamos le ayudamos, le ofrecemos la posibilidad de. No son ni los abuelos, ni los tíos, ni los amigos, quienes deciden. Somos nosotros los que conocemos a nuestros enanos, los que les vemos día a día y los observamos, los que ofrecemos la posibilidad de usar el váter o el orinal en función de sus necesidades y de lo que observemos.
  7. Ser conscientes de la importancia del momento. Quitar el pañal, por mucho que parezca que es un acto sin más, hace parte del desarrollo de un niño, se esta haciendo mayor, es consciente del pis, de la caca, de que eso sale de su cuerpo, necesitan ver que es normal. Si lo pensamos fríamente, aunque nosotros ya lo hayamos normalizado y sea natural, imaginad si de repente nos damos cuenta que sale algo de nuestro cuerpo, agua, caca ¿sería extraño no? pues eso, mi Guete, el pequeño que todavía está con pañal, cuando ve alguna caca, en la calle de perro ( muy mal señores..¿por qué hay caca de perro en la calle? :-\ bueno que me desvío del tema) me llama para mostrármela, le causa mucha curiosidad, la mira de lejos y dice ¡caca! ( ya os contaré como nos va esta vez con Guete, ¡algo habremos aprendido digo yo!).
  8. El juego puede ser un gran aliado. Jugar con agua, mojarse, hacer trasvases, etc … y experimentar con plastilina, arcilla, masa de moldear les aproxima al tacto, les permite asimilar y acercarse a la consistencia de su pis y de su caca. Sin necesidad de decirlo, ellos se familiarizan con estas texturas y lo normalizan poco a poco. Nosotros hicimos una plastilina con café y pan rallado, aunque podéis con colorantes también, la receta está aquí, además como era marrón: ¡Parece cacota mami mira! – decía Juli, mientras yo miraba con los ojos como platos – ¡Es verdad hija! jijiji. Jugamos y experimentamos con arcilla y plastilina de colores. Los muñecos también fueron al baño Juli se encargaba de enseñarles el camino y sentarlos en su orinal.
  9. Entender que es un proceso que tardará más o menos tiempo, siempre a su manera y con su ritmo. En nuestro caso Juli comenzó yendo al baño solamente para el pis y nos pedía pañal para la caca, se lo poníamos y hacía caca en él, luego íbamos con ella al baño para tirar la caca del pañal al váter, así ella veía de alguna forma el proceso y se preparaba para hacerlo ella mima, todo muy cacoso sí, pero le resulto muy útil.
  10. Los libros ayudaron bastante. Aunque nos recomendaron no usarlos en el baño, sino mas bien fuera, en otra situación y ambiente para no meter mucha más presión al momento. Leímos sobre cacas, culitos, pises, cantamos y nos reímos con el tema. Estos son los libros que nos ayudaron.
  11. Apoyar y vivir esos momentos de pequeños retrocesos junto a ellos. Ya sabéis cuando de repente se convierten en bebes buscándote para que juegues con ellos e incluso hablando como bebes – «gugutata mami» al principio tengo que reconocer que me resultaba extraño, pero después me aconsejaron jugar con ella vivir ese momento y recordarle después, todas la cosas que podía hacer ahora que ya no era tan bebe, Juli por ejemplo, saltaba en su cama mientras cantabamos y jugabamos al veo veo y listo cambiábamos de juego a otros de «mayores». Realmente ella necesitaba un poco de mimo de bebe en ese momento, nosotros se lo ofrecíamos con calma y luego a otra cosa mariposa. Secar algún charquito de pis por la casa y quitar cacotas cuando ya pensábamos que estaba conseguido, ese a veces inevitable retroceso, todo con naturalidad, evitando dramatizar y sin desanimar al personal ni desanimarnos nosotros.

Así fue más o menos el proceso con el que nuestra enana comenzó a ir al baño, algo complicado pero sin duda una situación más con la que aprendimos todos.

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